El psicólogo evolutivo Steve Stewart-Williams ha entrado al chat con un nuevo libro que promete resolver el debate entre naturaleza y crianza molestando a todos por igual. Según Stewart-Williams, los tradicionalistas exageran las diferencias naturales entre hombres y mujeres, mientras que los progresistas las minimizan y lo culpan todo a la socialización. Su término medio propuesto: una conversación pública más matizada y científicamente rigurosa sobre por qué y cómo hombres y mujeres difieren, presumiblemente para guiar mejores políticas.
Algunas diferencias sexuales son relativamente pronunciadas, afirma, incluyendo si te sientes principalmente atraído por hombres o mujeres, la fuerza de la parte superior del cuerpo, la altura, la probabilidad de que asesines a alguien y los intereses ocupacionales. Otras, como la habilidad en matemáticas o la escrupulosidad, son mucho más modestas. Stewart-Williams visualiza estas diferencias como dos campanas de Gauss superpuestas. Considera la altura: los humanos más bajos son casi todas mujeres, los más altos son hombres, y el hombre promedio es más alto que la mujer promedio, pero hay un terreno común considerable. Saber que alguien mide 1,73 m no te permitirá adivinar con certeza si es hombre o mujer. Así que mientras los extremos son claros, el medio sigue siendo un delicioso juego de adivinanzas.