Se cree que al menos 72 personas murieron la semana pasada, la mayoría ahogadas o aplastadas mientras intentaban nadar desde aguas marroquíes hasta el exclave español de Ceuta. Ese es el tipo de tragedia que normalmente dominaría los titulares, pero aparentemente estamos demasiado ocupados viendo a Donald Trump denunciar una 'invasión' y a los políticos europeos tropezando entre sí para convertir la crisis en arma para sus propias agendas. Si necesitaban pruebas de que la derecha radical está marcando cada vez más los términos del debate migratorio en la UE, los últimos días lo han demostrado con creces.

¿Qué impulsó realmente este impactante episodio? Todavía lo estamos averiguando, pero la desinformación en las redes sociales, orquestada o no, parece haber desempeñado un papel protagonista, tras un fallo del Tribunal Supremo español que establecía que los migrantes que llegan por mar no podían ser devueltos sumariamente. Las autoridades marroquíes aparentemente hicieron poco para detener el caótico éxodo, que hizo eco de incidentes menores anteriores y puso el foco en un territorio cuya soberanía Rabat cuestiona. Y si había indicios en línea de que algo así se estaba gestando, nadie se molestó en dar la voz de alarma.

En lugar de señalar con el dedo a Madrid, los líderes de la UE podrían intentar mostrar cierta solidaridad con el presidente del gobierno español, Pedro Sánchez. Pero eso requeriría abordar realmente las causas fundamentales de la migración en lugar de obtener puntos políticos baratos. No contengamos la respiración.