El director de operaciones de la FIFA, Kevin Lamour, ha sido despedido, menos de tres semanas después de tener la audacia de criticar el ahora abandonado plan del presidente Gianni Infantino de vender participaciones en competiciones a inversores privados. BBC Sport ha sabido que el organismo rector terminó el empleo de Lamour el 17 de agosto de 2026, una medida que seguramente no sorprendió a nadie que haya seguido la historia de la FIFA en el manejo de la disidencia.

Un portavoz de la FIFA, en una declaración que podría servir como plantilla para despedidas corporativas, confirmó que "la relación laboral entre la FIFA y Kevin Lamour como Director de Operaciones ha terminado el 17 de agosto de 2026". Añadieron: "La FIFA agradece a Kevin sus dos años de servicio y le desea la mejor de las suertes en el futuro". Porque nada dice "gracias" como un despido fulminante.

El personal fue informado mediante un correo electrónico del secretario general Mattias Grafstrom el lunes por la noche, quien dijo que la organización y Lamour habían "acordado separarse". Porque cuando te despiden por decir la verdad al poder, siempre se enmarca como una decisión mutua.

¿El crimen de Lamour? El mes pasado, describió los controvertidos planes de la FIFA Forward Enterprise (FFE) como "el proyecto de una sola persona" y sugirió que "ha llegado el momento de que los líderes políticos del fútbol se hagan las preguntas correctas y tomen las decisiones correctas". También afirmó que la propia administración de la FIFA fue "engañada" sobre el proyecto abandonado. Tuvo el descaro de decir que un presidente debería "unir a la gente, unirla e inspirarla" y que, en cambio, "estamos experimentando lo contrario".

Lamour reconoció su deber de lealtad hacia su empleador, pero también hacia "ciertos valores" y sus colegas. Incluso dijo: "Si eso significa que pierdo mi trabajo, que así sea. Lo entenderé y respetaré esa decisión. Al menos dormiré bien esta noche". Y perdió su trabajo, efectivamente. Dulces sueños, Kevin.

Lamour se unió a la FIFA en noviembre de 2024, habiendo servido anteriormente como secretario general adjunto en la UEFA. Estaba dos niveles de gestión por debajo de Infantino, lo que aparentemente no fue suficiente para evitar las consecuencias. A principios de este mes, Infantino recibió el respaldo de altos ejecutivos en Marruecos, pero Lamour no fue invitado, un indicio de lo que vendría.

En una carta al Consejo de la FIFA, Grafstrom escribió las habituales palabras vacías: "Tras conversaciones recientes, la FIFA y nuestro Director de Operaciones, Kevin Lamour, han acordado separarse. Esta decisión se tomó después de una cuidadosa consideración y con gran respeto hacia Kevin... Le deseo a Kevin todo lo mejor para el futuro". Porque el respeto está claramente en abundancia.

Infantino está bajo una presión creciente por su propuesta de crear FFE, una empresa para gestionar los derechos comerciales y de venta de entradas de todas las competiciones de la FIFA, incluidos los Mundiales. El plan fue abortado después de que Infantino buscara vender el 21% de la empresa a inversores privados, lo que provocó críticas generalizadas. La UEFA, la Concacaf y la Confederación Asiática de Fútbol se opusieron públicamente, y la UEFA amenazó con boicotear el Mundial si seguía adelante.

A las críticas de Lamour les siguió la renuncia del asesor principal de Infantino, Carlos Cordeiro. Tras el colapso de la propuesta, la UEFA y la Concacaf retiraron su apoyo al cuarto mandato presidencial de Infantino en el Congreso de la FIFA el próximo marzo. Varios miembros de la Concacaf, incluido México, rompieron filas para apoyar a Infantino, mientras que las confederaciones de África, Sudamérica y Oceanía lo respaldaron. El lunes, la Asociación Escocesa de Fútbol se convirtió en la última en retirar su apoyo, uniéndose a Inglaterra, Gales, Irlanda del Norte y la República de Irlanda. La organización benéfica de gobernanza del fútbol FairSquare ha escrito a la FIFA exigiendo que se impida a Infantino ser reelegido.

Así que, en resumen: critica la mala idea de tu jefe, pierde tu trabajo y observa cómo el mundo (del fútbol) se divide. Todo en un día de trabajo en la FIFA.