El oro ha sido durante mucho tiempo el metal sobresaliente, negándose a empañarse como sus pares menos prestigiosos. Ahora, investigadores de la Universidad de Tulane han descubierto por qué: no se trata solo de química, sino también de que los átomos adoptan una formación que dice 'no se permite oxígeno'.

El estudio, publicado en Physical Review Letters, revela que los átomos en ciertas superficies de oro se desplazan naturalmente hacia patrones protectores, lo que dificulta enormemente que el oxígeno reaccione con el metal. Esto explica por qué tus joyas de oro pueden sobrevivir siglos sin parecer un clavo oxidado.

Matthew Montemore, profesor asociado de Ingeniería Química en Tulane, dijo: 'La gente generalmente pensaba que el oro no se empaña simplemente porque no interactúa fuertemente con el oxígeno. Lo que mostramos es que, para dos de los tipos de superficie de oro más comunes, los átomos superficiales se reordenan de una manera que hace que el oro sea mucho más resistente a la oxidación'.

Usando simulaciones por computadora, Montemore y el coautor Santu Biswas modelaron cómo las moléculas de oxígeno interactúan con dos superficies comunes de oro. Descubrieron que sin el reordenamiento atómico, el oxígeno podría dividirse y reaccionar. En cambio, la reestructuración limita las reacciones por un factor de mil millones a un billón, creando un campo de fuerza a escala atómica.

Más allá de explicar por qué tu cadena de oro sigue brillando, la investigación podría impulsar los catalizadores basados en oro utilizados en procesos industriales como la producción de acetato de vinilo para plásticos o la eliminación de monóxido de carbono de los escapes de automóviles. 'Si logras engañar al oro para que disocie el oxígeno, puede convertirse en un catalizador muy efectivo', dijo Montemore. El equipo sugiere que al prevenir o revertir estos reordenamientos superficiales, los científicos podrían desbloquear el potencial catalítico del oro, convirtiendo su terquedad en un superpoder.