Conor McGregor, un hombre que no gana una pelea desde 2020 y cuyo último combate duró apenas 69 segundos antes de que su rodilla fallara, ya está planeando su próximo movimiento: una revancha con Max Holloway en 2027, a la que ha bautizado como 'El Último Baile'. Porque nada dice despedida final como programar una pelea con cuatro años de antelación.

McGregor anunció el lunes en Instagram que quiere resetear lo que llamó 'una paliza generacional' en UFC 329 el 11 de julio, donde Holloway ganó por nocaut técnico después de que McGregor se lesionara la rodilla derecha en una patada temprana. La lesión, un desgarro del ligamento cruzado anterior, requerirá cirugía, lo que probablemente explica por qué McGregor se da hasta 2027 para recuperarse. Eso, y el hecho de que ha perdido tres peleas consecutivas y cuatro de sus últimas cinco.

Esta sería la tercera vez que se enfrentan. McGregor ganó su primer combate por decisión unánime en 2013, cuando aún era el niño bonito de la UFC. Ahora, a los 38 años, el irlandés es más conocido por múltiples demandas, una fallida candidatura a la presidencia de Irlanda y su alineación con figuras de la ultraderecha que por su destreza en la lucha.

El presidente de la UFC, Dana White, confirmó el domingo que McGregor estará 'fuera por un año', a pesar de que McGregor publicó un video en Instagram haciéndose ejercicios de piernas. Porque nada dice 'listo para pelear' como un video de ejercicios de piernas mientras tienes el ligamento roto.

Holloway, de 34 años, de Honolulu, perdió por decisión unánime ante Charles Oliveira en UFC 326 en marzo antes de recuperarse para derrotar a McGregor. Ahora tiene que esperar hasta 2027 para tener otra oportunidad de hacerlo de nuevo, suponiendo que la rodilla de McGregor - o sus problemas legales - no intervengan.