Uno de los mayores quebraderos de cabeza de la ciencia —cómo la vida surgió de una sopa química— tiene un nuevo candidato para el papel estelar: las nanozimas minerales. El profesor Yongdong Jin de la Universidad de Shenzhen ha propuesto la "hipótesis de las nanozimas", argumentando que las nanozimas minerales naturales primitivas (MN-zimas), más tarde acompañadas por nanozimas híbridas orgánicas, fueron las heroínas anónimas que convirtieron gases inertes en sistemas vivos.
La hipótesis sugiere que, bajo las condiciones de la Tierra primitiva, las MN-zimas convirtieron gases prehistóricos en moléculas complejas mediante un proceso llamado "fotosíntesis inorgánica" —porque si las plantas pueden hacerlo con luz solar, ¿por qué las rocas no podrían hacerlo con lava y rayos?
Estas partículas minerales microscópicas supuestamente realizaban múltiples trabajos: catálisis, unión superficial, protección anti-UV, fotoselección y gestión del flujo de energía. En esencia, eran las navajas suizas de la química prebiótica, usando luz, calor y electricidad para construir la maquinaria molecular de la vida.
La Tierra misma, afirma la teoría, funcionó como un laboratorio químico natural "todo en uno" durante miles de millones de años. Los gradientes de presión y temperatura cerca de volcanes y aguas termales pudieron generar las primeras MN-zimas, incluidos metales, óxidos metálicos y nanopartículas de sulfuro —el mismo tipo que los científicos ahora sintetizan en laboratorios por diversión y beneficio.
Un cameo particularmente llamativo en esta historia es el de las nanopartículas de oro protegidas por monocapas (AuNPs), a las que el autor llama el "mundo Au". Si bien las nanopartículas de oro suelen considerarse creaciones artificiales de laboratorio, Jin argumenta que pudieron formarse de manera natural y estabilizarse mediante recubrimientos orgánicos como tioles y aminas, uniéndose a la fiesta prebiótica.
Miles de teragramos de nanopartículas minerales ya circulan anualmente por los ecosistemas terrestres, muchas con actividad similar a enzimas. Estudios recientes también muestran que pueden formarse espontáneamente a partir de minerales meteorizados en microgotas de agua cargadas o bajo irradiación UV —la propia fábrica de nanopartículas de la naturaleza.
La hipótesis también aborda enigmas de larga data como la paradoja del agua, el papel de las micro-nanoestructuras en la superficie terrestre y el origen quiral de las biomoléculas. En última instancia, busca reconciliar teorías rivales sobre el origen de la vida sugiriendo que pequeñas rocas, y no el ARN elegante o los escenarios de metabolismo primero, fueron los arquitectos originales de la vida.
Porque, aparentemente, la vida no solo surgió de una sopa primordial —surgió de una suspensión de nanopartículas primordial, con un poco de ayuda del calor volcánico y los rayos.