Arwa Mahdawi, escritora de The Guardian, hizo recientemente un descubrimiento impactante: su moderna botella de agua de acero inoxidable y silicona, del tipo que todos en su gimnasio llevan, albergaba un secreto asqueroso. Después de un año de descuidar la limpieza adecuada de la botella - debido al "rollo" de lidiar con su junta, pajita y piezas no aptas para lavavajillas - finalmente miró dentro y encontró moho. Esto es lo que pasa cuando asumes que el agua está limpia y olvidas que los electrolitos saborizados son esencialmente un buffet libre para las bacterias.

Mahdawi recuerda haber vivido con un hombre en sus veintes que creía que no necesitabas lavar las toallas porque las usabas cuando estabas limpio - un hombre, señala, que se graduó tanto de Oxford como de Cambridge. Se burló de él sin piedad por su estupidez. Ahora, confiesa que ella también es una estúpida. La ironía es tan espesa que se podría raspar con una esponja.