La mediana edad: ese tramo brutal de la vida donde cada risa está ligada a lágrimas, crisis y la conciencia creciente de tu propia mortalidad. Pero déjale a Tina Fey exprimir cada gota ácida de comedia de este segmento presurizado del tiempo.

La segunda temporada de The Four Seasons, la ágil actualización de los 2020 de la película de los 80 cocreada con Tracey Wigfield y Lang Fisher, ha regresado aún más perspicaz, conmovedora y divertida que su primera entrega. El programa vuelve a estructurar su comedia dramática de mediana edad en torno a cuatro vacaciones lujosas repartidas en las estaciones, cada una con dos episodios llenos de chistes: un dispositivo rígido pero limpio que permite que los grandes momentos ocurran fuera de pantalla mientras nosotros recibimos las consecuencias con una avalancha de Vivaldi y bromas mordaces sobre burros tristes y solitarios, vapeadores secretos confundidos con memorias USB, y la tragicomedia de ser un hombre cincuentón enojado y desmoronándose con una camiseta que dice "Keep Calm and Fuhgeddaboutit".