El autor admite que una piscina es un lujo frívolo, hasta que llega el verano en Texas, momento en el que se convierte en una herramienta de supervivencia. Pero para hacer ejercicio real, las piscinas son inútiles a menos que tengas una mansión con un carril de largo olímpico. Entra el Swim Jet de iGarden, un dispositivo que crea una corriente artificial para que puedas nadar en el mismo sitio, convirtiendo tu piscina de tamaño sello postal en una máquina de cardio sin necesidad de 50 metros de agua quieta.

El Swim Jet es una bomba de agua de 31 libras que se sumerge en el borde de la piscina. No tiene controles físicos, pero puede hacer circular 1,100 galones por minuto a través de su sistema de entrada y salida. Es lo suficientemente voluminoso como para tener ruedas y un asa de goma para moverlo por la cubierta o sujetarlo contra la pared de la piscina. Funciona tanto con piscinas enterradas como sobre el suelo, así que ningún patio es demasiado pequeño para el sufrimiento acuático.