En Gaza, la búsqueda de los desaparecidos continúa mucho después de que las bombas hayan dejado de caer. Equipos locales y personal de defensa civil se dedican a la delicada y ardua tarea de retirar escombros y recuperar restos de edificios destruidos por ataques aéreos israelíes durante la guerra entre Israel y Hamás. El tiempo y una grave escasez de equipo pesado han dificultado cada vez más la operación, según quienes están sobre el terreno.

En un barrio de la ciudad de Gaza, una pieza de maquinaria pesada trabaja junto al personal de defensa civil excavando entre los escombros en busca de víctimas que se cree llevan enterradas más de dos años. Asaad Shreim, miembro de un equipo local, informó que un edificio que se cree contiene 44 víctimas hasta ahora solo ha producido 13 restos. La ONU confirma que las restricciones israelíes a la entrada de equipo pesado y los riesgos de municiones sin explotar dificultan la eliminación de millones de toneladas de escombros.

Ramez Nabhan, esperando encontrar los restos de su familia, describió la pérdida de su esposa y tres hijos al comienzo de la guerra. “No había equipo para extraer cuerpos, ni combustible ni recursos necesarios”, dijo. “Esperamos mucho tiempo y hoy enfrentamos una nueva odisea: recuperar los restos y luego enterrarlos”. Equipos locales han recuperado a algunos de sus familiares, colocando sus restos en bolsas para su identificación y entierro.

Para miles de familias, la tragedia no termina con la pérdida: se extiende a la larga espera para recuperar y enterrar a sus seres queridos. Con el paso del tiempo, identificar los restos se vuelve más complicado debido a la descomposición y las limitadas capacidades forenses. La guerra ha matado a más de 71,000 palestinos y herido a más de 171,000, según un informe de la ONU de abril de 2026. Miles siguen desaparecidos, presuntamente bajo los escombros. La búsqueda continúa.