La delantera canadiense Olivia Smith, que aparentemente se marea con solo estar en un mismo lugar, ha roto la barrera del millón de libras en traspasos y ahora tiene la mirada puesta en la semifinal de la Champions League del domingo contra el Lyon. La atacante del Arsenal de 21 años, que acumula nueve goles y tres asistencias en su primera temporada en el norte de Londres, ha vivido una vida futbolística nómada impulsada por un deseo implacable de subir escalones sin parar a respirar, ni a deshacer maletas.

Con la temporada llegando a su clímax, un duelo de semifinales contra el Lyon el domingo sirve como prueba de lo alto que ha escalado Smith. Pero ahora enfrenta un territorio desconocido: una segunda temporada en el mismo club por primera vez en su carrera sénior. "Me siento bastante tranquila ahora, sabiendo que he echado raíces aquí, pero al final del día, el fútbol es fútbol y nunca sabes qué viene después", dice, como si ya estuviera ojeando la salida. "Así que siempre estoy alerta, pero ahora estoy relajada, disfrutando el momento aquí con el Arsenal y con ganas de ganar más trofeos y crecer como jugadora y persona".