Los líderes de Canadá, la Unión Europea, Francia, Alemania, Italia, Japón, el Reino Unido y Estados Unidos han descendido sobre Évian-les-Bains, Francia, para lo que promete ser un día muy ocupado discutiendo Ucrania, Oriente Medio y —gesto vago— el resto del mundo actualmente en llamas.

Tras las llegadas de anoche, el grupo se sentó esta mañana para abordar los grandes temas, empezando por Ucrania. Se les unió el presidente ucraniano Volodymyr Zelenskyy, quien presumiblemente está allí para asegurarse de que el presidente estadounidense Donald Trump no tenga ideas brillantes sobre acercarse a Rusia sin avisar primero a nadie en Europa.

Justo cuando los líderes estaban a punto de comenzar, Zelenskyy anunció que las fuerzas ucranianas habían atacado una refinería de petróleo en Moscú durante la noche —una "respuesta", dijo, a los recientes ataques contra Kiev. "Rusia debe ser forzada a terminar la guerra contra nuestro pueblo", añadió, por si alguien no tenía claro el mensaje.

La agenda también incluye Oriente Medio, las relaciones con economías de rápido crecimiento, una serie de reuniones bilaterales y una cena formal esta noche. Porque nada dice diplomacia como comer canapés mientras se discuten crisis geopolíticas.

Pero primero, estaba el pequeño asunto de lograr que todos estuvieran en la misma sala. El presidente de la UE, António Costa, recibió otra sesión informativa y dijo a los líderes que la reunión comenzaría en cinco minutos. El primer ministro canadiense, Mark Carney, que claramente ya ha estado aquí antes, señaló secamente que era "cinco minutos hace cinco minutos".

El primer ministro británico, Keir Starmer, con aspecto confuso, preguntó si "ellos" estaban teniendo una reunión arriba. "Cuanto más tarde, mejor", pareció murmurar Carney, lo que es o una profunda sabiduría diplomática o simplemente paciencia canadiense.

Finalmente, Macron, Trump y Zelenskyy entraron juntos. El canciller alemán, Friedrich Merz, se apresuró hacia Trump, ofreciéndole una camiseta de la selección alemana —que Trump inicialmente pareció considerar con el entusiasmo de un hombre al que le entregan un formulario de impuestos, pero finalmente posó con ella para los fotógrafos.

Las puertas se cerraron a los medios, y la reunión estaba a punto de comenzar. Pero no antes de cierta confusión: un funcionario informó a los líderes sobre la creciente demora y les agradeció su paciencia. La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, miró a su alrededor y dijo: "Somos optimistas de que vendrá", aparentemente refiriéndose a alguien que hablaba con Zelenskyy. Dado que Macron, Trump y Zelenskyy seguían desaparecidos, no hacía falta ser un genio para imaginar lo que estaba pasando entre bastidores.

Así que los líderes de Canadá, la UE, Alemania, Italia, Japón y el Reino Unido esperaron al trío ausente. En un momento, parecía que Meloni contaba una historia que involucraba a la Casa Blanca, pero los detalles se perdieron en el éter.

Imágenes en vivo mostraron finalmente a Macron en profunda conversación con Zelenskyy, el presidente francés caminando casualmente con las manos en los bolsillos mientras Zelenskyy parecía estar explicando algo. ¿Charla táctica de última hora antes de reunirse con Trump, quizás?

Mientras tanto, los otros líderes —Merz, Starmer, Meloni, la japonesa Sanae Takaichi y la europea Ursula von der Leyen— estaban en círculo, esperando. Los únicos fragmentos de conversación que se pudieron captar fueron "ChatGPT" y Meloni mencionando cigarrillos. Interprétenlo como quieran.

Es martes, 16 de junio de 2026, y Jakub Krupa está aquí, trayéndoles Europa Live —el único programa donde el verdadero drama ocurre antes de que la reunión siquiera comience.