Si has leído sus columnas, la has visto desde lejos o has charlado con ella durante cinco segundos, sabes que la autora es miembro de pleno derecho y de por vida del Club de Lesbianas Gordas. Pero su última queja no es con la báscula, sino con la galería de los que deciden cómo deberían perder peso los gordos y luego mueven los postes.

Todo empezó con John Goodman, el actor que ha ocupado un lugar especial en su corazón desde que vio Roseanne de niña. ¿Quería a Dan Conner, o quería ser Dan Conner? Sigue sin estar segura, pero siempre le ha parecido atractivo, desde Roseanne hasta Fred Flintstone, pasando por Walter en El gran Lebowski. La semana pasada, una foto de Goodman, de 74 años, mostrando una pérdida de peso significativa se hizo viral, y ya sabes lo que pasó después: internet hizo lo que mejor sabe hacer: discutir si su pérdida de peso era legítima.

Por un lado, los felicitadores elogiaron su 'trabajo duro'. Por otro, los acusadores de Ozempic declararon que no era un esfuerzo real. Y luego los defensores aparecieron para decir que había estado perdiendo peso durante años, así que lo había hecho de la 'manera correcta'. Porque aparentemente hay una manera correcta y una incorrecta de cambiar tu cuerpo, e internet es el juez supremo.

El punto de la autora, dicho con un suspiro: la gente gorda no puede ganar, sin importar lo que hagan. Ya sea que usen medicamentos para bajar de peso como Ozempic o no, alguien encontrará una razón para descartar sus esfuerzos. ¿Y por qué importa cómo una persona cambia su cuerpo? Es su cuerpo. La obsesión por controlar los métodos de pérdida de peso de los gordos es agotadora, y ya está harta.

Así que recapitulemos: John Goodman perdió peso, e internet lo convirtió en una obra moral sobre la pureza de la pérdida de peso. El mensaje de la autora: búscate una vida, y tal vez un pasatiempo que no implique juzgar los cuerpos de los demás.