A pesar de décadas de esfuerzo, los científicos nunca han recuperado ADN de dinosaurio. La mayor parte de la investigación paleontológica actual todavía se centra en buscar rastros de material orgánico original en los fósiles, pero el ADN no ha sobrevivido al paso del tiempo. Gran parte de lo que entendemos sobre los dinosaurios proviene de huesos y dientes fosilizados. Estos restos duraderos se conservan bien, pero ofrecen una visión limitada de cómo vivían realmente estos animales. Los tejidos blandos, por otro lado, pueden revelar mucho más. Estos raros materiales fosilizados incluyen músculos y ligamentos, pigmentos o incluso piel (como escamas o plumas). Proporcionan pistas importantes sobre la apariencia, el movimiento y el comportamiento.
Otro tipo de tejido blando que a veces se conserva dentro de los huesos son los vasos sanguíneos. Mi equipo de investigación y yo identificamos vasos sanguíneos preservados en un fósil de Tyrannosaurus rex, y nuestros hallazgos se publicaron recientemente en Scientific Reports. Como estudiante de física de pregrado en la Universidad de Regina, me uní a un grupo de investigación que usaba aceleradores de partículas para estudiar fósiles. Durante ese tiempo, utilicé técnicas avanzadas de imágenes 3D para examinar un hueso de T. rex y noté estructuras que parecían vasos sanguíneos. Casi seis años después, ahora estoy cursando un doctorado, continuando aplicando métodos basados en física para mejorar cómo se analizan los fósiles.
Los vasos preservados provienen de un espécimen extraordinario conocido como Scotty. Alojado en el Museo Real de Saskatchewan en Canadá, Scotty es el T. rex más grande jamás descubierto y uno de los más completos. La evidencia sugiere que Scotty vivió una vida difícil hace unos 66 millones de años. Muchos de sus huesos muestran signos de lesiones, posiblemente por combate con otro dinosaurio o por enfermedad. Una costilla destaca, mostrando una gran fractura que solo había sanado parcialmente. Cuando los huesos se dañan, el cuerpo aumenta la actividad de los vasos sanguíneos en el área afectada para apoyar la curación. Las estructuras que observamos en la costilla de Scotty parecen ser parte de ese proceso, formando una densa red de vasos mineralizados que reconstruimos usando modelos 3D.
Imágenes Avanzadas Revelan Estructuras Ocultas - Estudiar el interior de los huesos fósiles presenta dos desafíos principales. Primero, los investigadores necesitan mirar dentro sin dañar el espécimen. Segundo, los huesos fosilizados son extremadamente densos porque los minerales han reemplazado el material orgánico original durante millones de años. Inicialmente consideramos usar una tomografía computarizada (TC), similar a las utilizadas en medicina. Si bien este método no es destructivo, los escáneres TC estándar no pueden penetrar la estructura densa de los fósiles grandes. En cambio, recurrimos a la luz sincrotrón, una forma poderosa de rayos X de alta intensidad producida en instalaciones especializadas de aceleradores de partículas. Esta técnica nos permitió visualizar características internas diminutas, como vasos sanguíneos, con una claridad notable. La imagen de sincrotrón también hizo posible analizar la composición química de las estructuras. Los vasos se habían conservado como moldes mineralizados ricos en hierro, que es un proceso de fosilización común. Curiosamente, aparecieron en dos capas distintas, reflejando una historia ambiental compleja que contribuyó a su preservación.
Lo que los Vasos Sanguíneos Revelan sobre la Vida de los Dinosaurios - La fractura parcialmente curada en la costilla de Scotty ofrece una oportunidad rara para estudiar cómo un T. rex se recuperó de una lesión. Al examinar los vasos sanguíneos preservados, los investigadores pueden obtener información sobre los procesos de curación y las estrategias de supervivencia en grandes dinosaurios depredadores. Este trabajo también puede proporcionar una base para la comparación con otras especies de dinosaurios y con animales modernos como las aves, que están estrechamente relacionadas con los dinosaurios. Los hallazgos podrían guiar futuros descubrimientos de fósiles también. Los huesos que muestran signos de lesión o enfermedad pueden tener más probabilidades de preservar vasos sanguíneos u otros tejidos blandos, ayudando a los científicos a apuntar a especímenes prometedores. Con la combinación de física, paleontología y tecnologías avanzadas de imágenes, los investigadores están comenzando a descubrir detalles sobre la biología de los dinosaurios que antes se pensaban imposibles.