Todos sabemos que congelar cosas cambia sus propiedades: el agua se convierte en hielo, la lava en roca, y aparentemente, las fibras ópticas se convierten en el lugar de fiesta definitivo para la luz y el sonido. Investigadores del Instituto Max Planck para la Ciencia de la Luz (MPL), la Universidad Leibniz de Hannover (LUH) y el Instituto Leibniz de Tecnologías Fotónicas (IPHT) han tomado fibras ópticas de núcleo líquido (LiCOF) y les han dado el tratamiento de congelación profunda, enfriando el líquido interior con nitrógeno a -196 °C. Sorprendentemente, el núcleo congelado aún guía la luz, y tanto las secciones líquidas como las congeladas también guían ondas de sonido hipersónicas.

El resultado es un fenómeno llamado dispersión de Brillouin-Mandelstam, pero con un giro: la interacción entre la luz y el sonido se vuelve más de 1000 veces más fuerte que en las fibras ópticas estándar. Este aumento dramático permitió al equipo demostrar una memoria optoacústica, que podría ser un componente clave para la computación neuromórfica fotónica. La idea es usar la diferencia de velocidad entre la luz y el sonido para almacenar información temporalmente: una onda de luz rápida transfiere sus datos a ondas de sonido más lentas, los mantiene allí, y luego los convierte de nuevo. Gracias a la eficiencia de la fibra congelada, esto podría reducir drásticamente los requisitos de energía de los futuros sistemas de computación fotónica.

Según Simon Seiderer, uno de los autores principales, la sección congelada conserva su capacidad de guiar la luz, y ambas secciones guían ondas de sonido. El trabajo se basa en investigaciones previas de LiCOF del Prof. Markus Schmidt y el Prof. Mario Chemnitz del IPHT Jena. Al añadir la congelación, el equipo logró efectos no lineales mucho mayores. La Prof. Dra. Birgit Stiller, quien lidera el proyecto, lo llama 'una plataforma física completamente nueva' con no linealidades extremas que es fácil de manejar. Más allá de la computación neuromórfica, esto podría abrir puertas para el procesamiento de información cuántica, la fotónica de microondas y la detección de alta precisión. Así que la próxima vez que congeles tu cena, recuerda: podrías estar creando un dispositivo fotónico de vanguardia.