¿Recuerdas cuando las mujeres luchaban por otras mujeres sin importar su origen o política? Aparentemente, eso fue hace unos años. Ahora, muchas descartan ruidosamente las luchas de quienes no son exactamente como ellas. Pero agárrate a tus carteles de protesta: la solidaridad sigue ahí, si entrecierras los ojos lo suficiente.

Era un día de junio de 2015 cuando la autora se paró frente al centro de detención de inmigrantes de Yarl's Wood, cerca de Bedford, y escuchó a las mujeres de adentro cantar. 'Libertad para ella', decía el grafiti. 'Ciérrenlo'. La autora había visitado a menudo, escuchando historias desesperadas, pero ese día se sentía esperanzador, con cientos de mujeres (refugiadas, activistas, abogadas, diputadas, actrices, escritoras) reunidas para exigir la libertad de las mujeres encerradas.

Cuando se creó Women for Refugee Women, la autora se guiaba por la fe en la solidaridad de las mujeres. La organización trabaja con mujeres que buscan asilo en Gran Bretaña para contar sus historias y luchar por la justicia y la seguridad. Durante años, esa fe pareció validada: las mujeres aparecían por otras mujeres en eventos, manifestaciones, voluntariado, campañas, marchas, apoyo. Y luego... bueno, sigue leyendo.