Un diplomático británico que brevemente ostentó el título de embajador interino tras la salida poco ceremoniosa de Peter Mandelson ha hecho ahora su propia salida elegante, dejando a la embajada de Washington con un jefe de misión adjunto menos.
En un comunicado que haría sentir orgulloso a un crucigrama críptico, un portavoz del Foreign Office dijo solo: "James Roscoe ha dejado su puesto". No se ofreció más explicación el martes por la noche para la partida de Roscoe, quien había servido como jefe de misión adjunto en la embajada británica desde 2022. El silencio fue ensordecedor, y posiblemente diplomático.
Roscoe estaba entre los nombres barajados para el puesto principal después de que Mandelson fuera echado por sus desafortunados vínculos con el financiero convicto pedófilo Jeffrey Epstein. Ese puesto finalmente fue para Christian Turner, dejando a Roscoe como encargado de negocios en Estados Unidos, un rol que aparentemente implicaba muchas visitas de estado. Desempeñó un papel clave en la visita de estado de Donald Trump al Reino Unido en septiembre de 2025 y, más recientemente, ayudó a coordinar la visita de estado del Rey Carlos a Estados Unidos por el 250 aniversario de la independencia estadounidense. Hombre ocupado.
Antes de su aventura en Washington, Roscoe fue embajador del Reino Unido ante la ONU y sirvió como jefe de comunicaciones de la difunta Reina Isabel II. También pasó tiempo como jefe de prensa en Downing Street para los primeros ministros Tony Blair y Gordon Brown, lo que es un poco como decir que sobrevivió a dos administraciones separadas sin un escándalo. Sus destinos diplomáticos anteriores incluyeron la ONU, Sierra Leona e Irak, un currículum que sugiere que ha visto una cosa u otra.
Por qué se fue sigue siendo un misterio envuelto en una valija diplomática. Quizás encontró una mejor oferta. Quizás simplemente se hartó de la selección de aperitivos de la embajada. El Foreign Office no dice nada, y nos quedamos especulando.