El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, enfrentó hoy una complicada sesión parlamentaria defendiendo la gestión de su Ejecutivo en la crisis migratoria del mes pasado en Ceuta. Su comparecencia se produjo después de que decenas de miles de personas salieran a la calle para protestar contra la política migratoria de España, tras un informe policial filtrado que contradecía la línea diplomática del Gobierno.

Sánchez insistió en que "nadie ha proporcionado al Gobierno pruebas" de que Marruecos orquestara la crisis, aunque reconoció un fallo de control fronterizo de diez horas en el punto álgido. Calificó de excelente la cooperación marroquí antes y después, que evitó miles de cruces adicionales, pero se mostró evasivo sobre si ese fallo fue una "incapacidad para actuar o una falta de actuación".

También rechazó las afirmaciones de que su Gobierno fue advertido, diciendo que los informes de organismos como Frontex eran "informes rutinarios generales" con "lenguaje débil y condicional". Ofreció publicar los documentos, presumiblemente para que todos puedan juzgar por sí mismos lo vagos que eran realmente.

En cuanto al papel de las redes sociales, Sánchez señaló a Facebook, Instagram y TikTok por difundir desinformación, con publicaciones en WhatsApp, Telegram y Discord que proporcionaban mapas y rutas para cruzar. Pero dijo que los servicios de inteligencia muestran "ningún papel significativo" de actores estatales como Marruecos, Rusia o Israel, culpando en cambio a "redes criminales de traficantes". No obstante, señaló que algunas publicaciones parecían destinadas a "agravar el problema y erosionar la confianza en las instituciones españolas y europeas", incluidas cuentas vinculadas a Rusia y a la extrema derecha internacional.

Sánchez rindió homenaje al pueblo de Ceuta, reafirmó la soberanía de España sobre el territorio y describió la crisis como "mucho más compleja y multifacética" que simples eslóganes. Relató cómo las publicaciones virales del 30 de julio provocaron un aumento de llegadas, y cómo los agentes fronterizos no pudieron intervenir en el espigón de Tarajal sin arriesgar ahogamientos. Se cree que unas 141 personas han muerto.

Celebró el retorno de los migrantes como "uno de los procesos de retorno más rápidos jamás realizados en la historia reciente de Europa", aunque unos 5.000 migrantes permanecen en Ceuta, incluidos menores, lo que contribuye a una crisis humanitaria continua.

A lo largo de su intervención, Sánchez no pudo resistirse a lanzar pullas contra rivales políticos, algunos medios y países europeos no mencionados -claramente Italia y Dinamarca- por falta de solidaridad. Señaló que el principio de solidaridad debería aplicarse tanto a Ceuta como a Groenlandia y Lampedusa, una forma elegante de decir: 'Recordamos cuando vosotros necesitasteis ayuda'.