Cinco personas murieron y 16 resultaron heridas después de que un ataque con misiles hutíes impactara el palacio presidencial en Adén, en el sur de Yemen —sede del gobierno reconocido internacionalmente, que presumiblemente pensaba que "palacio presidencial" implicaba algún nivel de seguridad. El ministro de Información, Moammar al-Eryani, dijo a la BBC que el primer ministro y otros ministros resultaron ilesos cuando cinco misiles balísticos impactaron el palacio al-Maashiq, demostrando que a veces lo único que se interpone entre tú y un misil balístico es la suerte.

El portavoz militar de los hutíes, Yahya Sarea, enmarcó el ataque como un golpe contra "el cuartel general de operaciones militares del enemigo saudí en Adén", que es una forma de describir un edificio gubernamental. Una coalición liderada por Arabia Saudita respalda al gobierno y proporciona apoyo aéreo para una ofensiva de las fuerzas progobierno contra los hutíes respaldados por Irán, porque nada dice "estabilidad regional" como una guerra proxy en múltiples frentes.

El ministro de Salud yemení, Qasim Buhaibeh, dijo que las víctimas incluían "quienes trabajaban para custodiar el sitio y empleados civiles" —en otras palabras, personas que definitivamente se apuntaron para tareas de vigilancia y no para recibir cinco misiles balísticos. El primer ministro Shaya Zindani condenó el ataque como "cobarde" y una "continuación de su comportamiento criminal", prometiendo que el gobierno seguiría cumpliendo sus deberes y que no debilitaría la determinación de sus fuerzas de continuar las operaciones contra los hutíes en la costa suroccidental del mar Rojo y otras líneas del frente. Así que, todo sigue igual.

Anteriormente, los hutíes negaron haber atacado Arabia Saudita el jueves, después de que la coalición dijera que sus fuerzas interceptaron un misil de crucero en la región de Medina, hogar de uno de los santuarios más sagrados del islam. Los hutíes han estado lanzando misiles y drones contra aeropuertos, instalaciones petroleras y de gas, y bases militares en Arabia Saudita en represalia por ataques en territorio que controlan en el oeste de Yemen, incluida la capital Saná. El sábado, un ataque con misiles hutíes mató a 13 personas en el aeropuerto internacional de Riad —el ataque más mortífero en Arabia Saudita en más de una década, una estadística que nadie quería actualizar.

El viceministro de Asuntos Exteriores de Arabia Saudita, Rayed Krimly, acusó a Irán de alentar a los hutíes a escalar su conflicto con el reino, diciendo a los periodistas que "Irán continúa armando, entrenando y apoyando a la milicia hutí en violación de las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU" y que "la escalada de los hutíes en esta última etapa del conflicto es alentada por Irán". No hubo respuesta inmediata del gobierno iraní, que previamente ha negado suministrar armas a los hutíes y ha dicho que solo los apoya políticamente —una distinción que presumiblemente brinda gran consuelo a cualquiera que esté dentro del alcance de un misil. El ministro de Asuntos Exteriores de Irán también ha dicho que está listo para proporcionar "cualquier asistencia necesaria para facilitar el inicio de conversaciones" entre Arabia Saudita y los hutíes, porque nada dice "no estamos involucrados" como ofrecerse a mediar.

Yemen ha sido devastado por una guerra civil que comenzó en 2014, cuando los hutíes expulsaron al gobierno reconocido internacionalmente de Saná. El conflicto se intensificó en 2015 después de que la coalición de estados árabes liderada por Arabia Saudita interviniera en un intento de restaurar el gobierno. Un alto el fuego informal de cuatro años comenzó a desmoronarse en julio, cuando los hutíes anunciaron un "embargo marítimo" contra Arabia Saudita y comenzaron ataques con misiles y drones contra aeropuertos saudíes, instalaciones petroleras y petroleros en el mar Rojo. Los hutíes dijeron que estaban tomando represalias por lo que llaman un bloqueo saudí de su territorio, así como por un ataque aéreo en el aeropuerto de Saná que atribuyeron al reino.

El conflicto se intensificó aún más en septiembre después de que los hutíes se apoderaran de parte de la costa suroccidental del mar Rojo de Yemen, cerca del estrecho de Bab al-Mandab —un punto de estrangulamiento para el transporte marítimo global, porque por supuesto que lo es—, contribuyendo a un aumento en los precios del petróleo tras seis meses de guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán. La semana pasada, fuerzas progobierno...