Más de 256.000 personas en Yibuti - aproximadamente el 25 por ciento de la población - se enfrentan a niveles de crisis o emergencia de hambre en los próximos meses, según un nuevo informe del Índice de Clasificación de la Seguridad Alimentaria en Fases (IPC) respaldado por la ONU. Esto supone un fuerte aumento respecto al período anterior de mayo a junio, porque al parecer las cosas no eran lo suficientemente graves.

"Se necesitan acciones urgentes más que necesarias para reducir los déficits de consumo y la vulnerabilidad", afirma el informe, en el tipo de subestimación que te hace preguntarte si alguna vez han conocido a una persona hambrienta. La mayoría de los afectados son refugiados en los campamentos de Ali Addeh y Holl-Holl, donde casi el 70 por ciento de los más de 21.000 residentes ya se encuentran en nivel de crisis o superior, dependiendo en gran medida de una asistencia alimentaria que el informe califica de "generalmente insuficiente".

La nación del Cuerno de África, de un millón de habitantes, se enfrenta a múltiples desafíos - porque una crisis es aburrida - y el informe cita tres factores principales que contribuyen al aumento del hambre en los próximos seis meses. El IPC, creado tras la devastadora hambruna de Somalia en 2004 para estandarizar la medición del hambre, básicamente está lanzando una bengala: por favor, eviten la hambruna generalizada. Otra vez.