La gobernadora de Maine, Janet Mills, ha vetado un proyecto de ley que habría suspendido temporalmente los permisos para nuevos centros de datos, evitando que el estado se convierta en el primero del país en imponer tal moratoria. L.D. 307, de haberse convertido en ley, habría congelado la construcción de centros de datos hasta el 1 de noviembre de 2027 y creado un consejo de 13 personas para estudiar el tema. Otros estados, incluido Nueva York, han considerado pausas similares en medio de la creciente oposición pública.
En su carta de veto, Mills —demócrata que actualmente se postula para el Senado de EE. UU.— reconoció que una moratoria sería “apropiada dados los impactos de los centros de datos masivos en otros estados sobre el medio ambiente y las tarifas eléctricas”. Incluso dijo que “habría firmado este proyecto de ley” si hubiera eximido a un proyecto específico de centro de datos en la localidad de Jay, que señaló “goza de un fuerte apoyo local de su comunidad anfitriona y región”.
La representante estatal demócrata Melanie Sachs, patrocinadora del proyecto, no se mostró tan divertida. Advirtió que el veto de Mills “plantea consecuencias potenciales significativas para todos los contribuyentes, nuestra red eléctrica, nuestro medio ambiente y nuestro futuro energético compartido”. Así que ese momento bipartidista se fue al traste.