Las guerras suelen ser titulares. ¿Prevenirlas? Para nada. Durante los últimos 20 años, el Fondo de Consolidación de la Paz de la ONU (PBF) ha estado haciendo en silencio el equivalente periodístico de un árbol cayendo en un bosque vacío: ayudar a países a evitar la violencia, recuperarse de conflictos y construir futuros más pacíficos, mientras la atención del mundo está pegada a la última explosión.

Hoy, el PBF es el principal vehículo de la ONU para invertir en paz antes de que las cosas se vayan completamente al carajo. Mientras la ONU celebra su primera semana de consolidación de la paz —porque nada dice 'nos importa la paz' como una semana temática—, esto es lo que necesitas saber sobre este innovador fondo.

Descrito como un 'instrumento financiero de primer recurso', piensa en el Fondo de Consolidación de la Paz como el fondo de emergencia para la paz de la ONU. Creado por los Estados miembros de la ONU en 2005, proporciona financiación rápida a países que están mirando fijamente el cañón de un conflicto o tratando de recomponerse después. A diferencia de los programas de ayuda tradicionales que tardan años en arrancar —para entonces el país en cuestión ya ha tenido al menos tres golpes de estado más—, el Fondo está diseñado para moverse rápido. Ha apoyado a más de 60 países y territorios, desembolsando más de 1.500 millones de dólares desde su creación, con un enfoque en la apropiación nacional y enfoques adaptados al contexto específico.