La tecnología cuántica, ese campo que promete convertir tu computadora portátil en un cerebro del tamaño de un planeta, está saliendo lentamente del laboratorio hacia industrias que quizás realmente la usen. Un nuevo estudio, liderado por el profesor de Física de Cal Poly Ian Powell y el estudiante investigador Louis Buchalter (B.S. en física, 2025), ha descubierto que si agitas un campo magnético de la manera correcta, puedes crear estados cuánticos exóticos sin contraparte estática. El trabajo, publicado en Physical Review B bajo el título “Flux-Switching Floquet Engineering”, sugiere que la rareza de la materia se puede aumentar cambiando su entorno a lo largo del tiempo.
“Las propiedades cuánticas útiles pueden depender no solo de qué es un material, sino de cómo se impulsa en el tiempo”, dijo Powell, presumiblemente mientras ajustaba una perilla etiquetada como “Realidad”. Al invertir periódicamente los campos magnéticos, el equipo generó fases cuánticas impulsadas que no existen en materiales estáticos. Estos estados son más estables y menos propensos al “ruido” que hace que las computadoras cuánticas actúen como un niño pequeño con una calculadora. ¿Las implicaciones? Mejores computación y simulación cuánticas, aunque Powell admite que curar el cáncer u optimizar tu plan de jubilación aún está a unas cuantas validaciones experimentales de distancia.
La investigación también descubrió un patrón matemático que refleja sistemas de dimensiones superiores, lo que significa que configuraciones simples podrían simular física cuántica compleja sin construir un multiverso. El equipo trazó un diagrama de fase topológico, básicamente una hoja de trucos sobre dónde viven los estados cuánticos estables. Para Buchalter, que ahora se dirige a la Universidad de Washington para una maestría en ciencia de materiales, el proyecto le enseñó que “la investigación rara vez es un proceso directo”. Traducción: implica mirar fijamente gráficos y refunfuñar mucho. Espera continuar desarrollando dispositivos cuánticos en un laboratorio nacional, presumiblemente uno con mejor café.