La política de Vivienda Primero de Finlandia ha tenido tanto éxito en reducir a la mitad la falta de vivienda que incluso los vecinos están pidiendo sal prestada a las 3:30 de la madrugada. Vello Senkel, un antiguo residente sin hogar de un suburbio de Helsinki, relata la emergencia relacionada con los macarrones con una mezcla de encanto e indignación. Su apodo, Velho (finlandés para mago), refleja su destreza culinaria: su congelador está bien abastecido, su nevera presume de col en escabeche y ensalada de camarones. Pero como en todo buen cuento de hadas, hay un giro: los recientes fracasos sugieren que la magia podría estar desvaneciéndose. ¿Qué podemos aprender de una política que funcionó tan bien que inspiró a un vecino a pedir sal prestada? Aparentemente, que Vivienda Primero es genial hasta que deja de serlo, y ni los magos pueden conjurar soluciones de la nada.