En un desarrollo que no sorprenderá a absolutamente a nadie, el sistema de justicia ha demostrado una vez más su notable talento para ignorar a los más vulnerables entre nosotros. La semana pasada, Simon Levy, un delincuente sexual registrado, recibió una rara pena de cadena perpetua integral por los asesinatos de Carmenza Valencia-Trujillo y Sheryl Wilkins. Ambas mujeres eran vulnerables y se dedicaban al trabajo sexual, un detalle que, según los comentarios de la sentencia, no fue accidental. Levy, que tenía un historial de delitos sexuales que se remonta a 2018, seleccionó específicamente a mujeres que vendían sexo como sus víctimas porque creía que podría salirse con la suya. Y, durante un tiempo, tuvo razón.

El caso pone de relieve un patrón sombrío: las mujeres con mayor riesgo de violencia suelen ser las que menos probabilidades tienen de ser escuchadas. Es casi como si el sistema tuviera un sesgo incorporado contra aquellos que no encajan en un cierto perfil, uno que no involucra trabajo sexual, falta de vivienda o adicción. Pero bueno, al menos Levy recibió su cadena perpetua integral, que es algo. Las familias de Valencia-Trujillo y Wilkins obtuvieron justicia, eventualmente. El resto de nosotros nos quedamos preguntándonos cuántas mujeres más tendrán que morir antes de que el sistema empiece a escuchar.

Mientras tanto, en otras noticias que te harán querer volver a la cama: el vicepresidente de Reform UK, Richard Tice, descartó los esfuerzos para abordar el cambio climático, instando a los británicos a "disfrutar" de las olas de calor del verano. Porque nada dice 'disfrutar' como temperaturas récord e incendios forestales. Donald Trump emitió una amenaza de bombardear Omán si el país 'se interpone' en el camino de poner fin a la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán. Porque la diplomacia está sobrevalorada. El brote de ébola en la República Democrática del Congo es ahora el más mortífero en la historia del país, con al menos 2,325 muertos. Decenas de miles se reunieron en Trafalgar Square para recordar a Jason Arday, el ex profesor de Cambridge que falleció el viernes. Y la mitad de las viviendas en Gran Bretaña están tardando más en venderse que el año pasado, ya que los compradores adoptan un enfoque de 'esperar y ver' en medio de la volatilidad del mercado hipotecario causada por la guerra de Irán. Porque qué mejor momento para comprar una casa que durante una crisis geopolítica.

Así que ahí lo tienes: un sistema de justicia que falla a los vulnerables, políticos que se burlan de la acción climática, amenazas de bombardear naciones soberanas, un brote de ébola sin precedentes, un querido profesor llorado y un mercado inmobiliario en el limbo. Realmente, vivimos tiempos interesantes. Pero bueno, al menos las olas de calor del verano están llegando. Disfruta.