En una conmovedora historia que restaurará tu fe en la humanidad (o al menos en la capacidad de la generación más joven para dejar el móvil cinco minutos), una madre de dos hijos relata el momento en que su mundo se detuvo — y cinco adolescentes acudieron corriendo.

La mujer estaba en el parque con sus hijos, de cinco y siete años, montando un scooter modificado diseñado para que su hijo mayor, que tiene parálisis cerebral, pudiera unirse a la diversión. Porque cuando tienes hijos varones, como ella señala, "necesitas hacerlos correr como perros". Desafortunadamente, un charco y una curva resbaladiza los hicieron caer de lado. Cuando miró a su hijo, estaba inconsciente. Entra el terror absoluto.

Pero entonces, como una escena de una película de acción muy edificante, cinco adolescentes aparecieron. Uno llamó a una ambulancia, otro fue a buscar a su hijo menor, y una chica simplemente la abrazó — un pequeño gesto que la madre aún recuerda vívidamente. Los adolescentes, resulta, no son solo PNJs en una serie de Netflix de mayoría de edad; son, de hecho, capaces de bondad.

Lee más en la serie "La bondad de los extraños", donde celebramos el hecho de que no todo el mundo es un completo imbécil.