El Aeropuerto de Gatwick ha descubierto una verdad atemporal: cuando el agua se va, también lo hace la civilización. Ambas terminales están lidiando actualmente con un problema de suministro de agua que ha dejado los baños inservibles y ha obligado a los restaurantes a cerrar sus puertas, dejando a los pasajeros reflexionando sobre la fragilidad de la vida moderna mientras sostienen botellas de agua cortesía.

El aeropuerto, en un comunicado en X que presumiblemente fue escrito bajo coacción, se disculpó por la interrupción y señaló que el problema se origina en el área de Horley. SES Water, la empresa de servicios públicos responsable de la región, ha explicado amablemente que un corte de energía en su planta de tratamiento de agua de Bough Beech es el culpable, causando baja presión de agua o pérdida total del suministro para algunos clientes. Un portavoz de la compañía aseguró al público que los equipos están trabajando para "superar esas complicaciones", que en lenguaje corporativo significa "lo sentimos mucho, tengan paciencia".

Mientras tanto, Gatwick ha desplegado medidas de contingencia y está distribuyendo agua embotellada al personal y a los pasajeros. Porque cuando los baños dejan de funcionar, lo mínimo que puedes hacer es repartir un poco de Evian y esperar lo mejor.