Ocho personas han muerto y una resultó gravemente herida tras una serie de tiroteos en la provincia de Afyonkarahisar, en el oeste de Turquía, el jueves, porque nada dice "ataque coordinado" como repartir la carnicería entre múltiples aldeas y vehículos.

Las autoridades dicen que las víctimas fueron encontradas en varios lugares, con tres muertos cerca de la aldea de Ayazini y otros tres cerca de la aldea de Kiyir, según la agencia estatal Anadolu. En Yukaritandir, dos mujeres fueron encontradas heridas y luego murieron en el hospital. Entre los muertos había dos maestros, porque aparentemente ni siquiera los educadores están a salvo en lo que sea que esto haya sido.

El sospechoso huyó inicialmente, desencadenando una cacería que finalmente terminó con su arresto en la provincia de Eskişehir. Los medios turcos publicaron imágenes de CCTV que mostraban a un hombre con chaqueta negra, pantalones blancos y gafas agarrando un arma larga junto a una minivan roja, una descripción que suena menos a fugitivo y más a un disfraz de Halloween muy específico.

La policía cerró las carreteras que conducían a las aldeas afectadas y lanzó una operación a gran escala para encontrarlo. El periódico Milliyet informó que un vehículo presuntamente tomado por el atacante fue encontrado más tarde atascado en el barro, lo que obligó al sospechoso a abandonarlo y huir a pie. Porque nada dice "criminal maestro" como tener tu coche de fuga atascado en la tierra.

La Gobernación de Afyonkarahisar, en un comunicado publicado en redes sociales, aseguró al público que "todas las instituciones relevantes de nuestro estado han estado trabajando en coordinación desde el primer momento y están llevando a cabo meticulosamente el trabajo necesario", lo que en lenguaje gubernamental significa "por favor, siéntanse tranquilizados por esta frase".

No se ha confirmado ningún motivo, pero la investigación continúa, presumiblemente con menos vehículos atascados en el barro.