El tesorero Jim Chalmers pronunciará esta noche el discurso del presupuesto federal, pero el verdadero drama se desató antes, cuando admitió que el mercado inmobiliario 'no funciona' y que el sistema tributario que lo rodea está 'desajustado'. En una movida que no sorprendió a nadie que haya intentado alquilar o comprar una vivienda en los últimos cinco años, el gobierno ahora reconoce que el sistema puede tener algunos fallos.

La ministra de finanzas en la sombra, Claire Chandler, contraatacó con la fascinante percepción económica de que 'no se produce más de algo aumentando sus impuestos', sugiriendo en cambio que simplemente 'construyamos más casas'. Desempolvó la habitual lista de programas: esquemas de depósito del 5%, el Fondo Futuro de Vivienda de Australia, una asociación de 2 mil millones de dólares con estados y territorios para infraestructura habilitante, como si repetirlos en voz alta pudiera hacer que la vivienda se materializara de la nada.

Chandler también insistió en que 'esto no es cuestión de generación contra generación', una afirmación audaz dado que los millennials y la Generación Z compiten actualmente con los boomers por la última choza asequible a menos de 50 kilómetros de un centro urbano. Se espera que el discurso presupuestario de esta noche contenga más detalles, presumiblemente incluyendo un plan para pedirle cortésmente al mercado inmobiliario que deje de estar roto.