Las fuerzas rusas decidieron darle a Kyiv una transformación radical nocturna, atacando la capital ucraniana con drones y misiles. Las renovaciones incluyeron incendiar el techo de un hotel en el céntrico bulevar Shevchenko, hiriendo al menos a cinco personas y atrapando a residentes en un edificio residencial de nueve pisos. Porque nada dice 'acercamiento diplomático' como misiles balísticos y servicios de emergencia.

El alcalde de Kyiv, Vitali Klitschko, siempre el fiable reportero de Telegram, confirmó que el hotel estaba en llamas y que cinco personas resultaron heridas en uno de los distritos centrales. Un testigo de Reuters escuchó múltiples explosiones, quien presumiblemente no necesitaba una actualización de Telegram para darse cuenta. Mientras tanto, los residentes se apiñaron en las estaciones de metro, demostrando que el sistema de metro de Kyiv sigue siendo la discoteca más popular de la ciudad.

Polonia, miembro de la OTAN, no queriendo perderse la diversión, movilizó cazas de combate como medida preventiva. Las Fuerzas Armadas polacas publicaron en X que las acciones estaban 'destinadas a asegurar y proteger el espacio aéreo', que es una forma educada de decir que estaban listos para decirles a los aviones rusos que se fueran a casa. El presidente Volodymyr Zelenskyy, que había advertido antes de un ataque nocturno, acortó su estancia en Dublín, donde visitaba para el inicio de la presidencia de seis meses de Irlanda en la UE. Aparentemente, los ataques con misiles son una buena excusa para saltarse una reunión.