Francia, la favorita de la Copa del Mundo que aparentemente no recibió el memo sobre tomárselo con calma en los amistosos, decidió recordar a todos por qué son el equipo a vencer. Tras un primer tiempo que generosamente podría describirse como 'titubeante', pasaron a un segundo tiempo que combinó intensidad física y habilidad técnica que la mayoría de los clubes solo pueden soñar, y más aún las selecciones nacionales. Y solo por diversión, Kylian Mbappé decidió romper el récord de goles de Francia, porque su vitrina de trofeos no estaba lo suficientemente llena.

Mbappé embocó un pase soberbio de Michael Olise justo después de la hora de juego, convirtiendo lo que había sido un partido reñido en un paseo. El suplente Bradley Barcola duplicó la ventaja en los últimos 10 minutos, antes de que un caótico tiempo añadido diera una breve esperanza a Senegal. Mbappé anotó entonces su segundo de la noche, su 58º con Francia, superando a Olivier Giroud para convertirse en el máximo goleador histórico del país. Que lluevan los confetis.

Los primeros 25 minutos fueron mayormente Francia sin capitalizar oportunidades, con Ousmane Dembélé casi filtrando un pase a Mbappé en el minuto 11, solo para que el capitán no controlara el balón. El control de pecho casual de Kalidou Koulibaly en el minuto 14 casi regala la posesión a Francia, pero Édouard Mendy aguantó. Senegal entonces despertó y creó la primera oportunidad real en el minuto 25, cuando Nicolas Jackson golpeó el interior del poste cercano, y Mike Maignan tuvo suerte de que se desviara ancha tras golpear su talón.

Tras una pausa de hidratación (porque aparentemente incluso los atletas profesionales necesitan un recordatorio para beber agua), Senegal fue el mejor equipo, compuesto sin balón y peligroso al contraataque. Justo antes del descanso, Sadio Mané se deslizó en el área y cedió el balón a Ismaïla Sarr, quien hizo mal contacto y envió su disparo por encima del larguero. Francia regresó tras el descanso encendida y más asertiva, con Désiré Doué disparando por primera vez inmediatamente, curvando el balón alrededor de un poste. Luego Olise tuvo su momento, una pérdida en el mediocampo lo dejó solo ante el arco, solo para que Mendy hiciera una parada crucial. Cuatro minutos después, Olise envió a Mbappé nuevamente solo, pero otra vez Mendy tocó el balón de manera crucial.

Para la hora de juego, Francia dominaba y un gol parecía inevitable. Mbappé irrumpió por la derecha, forzando a Mané a una entrada deslizante en el área. El árbitro señaló córner, las repeticiones de video sugerían falta, pero tras revisar el monitor, el árbitro decidió no cambiar su decisión, sorprendiendo a todos en el estadio. La decisión no afectó el partido, ya que Olise y Mbappé continuaron funcionando. Olise irrumpió por el centro y filtró un balón más allá de la defensa senegalesa que Mbappé no pudo alcanzar, pero la siguiente vez, Olise bisecó dos líneas de oposición con un pase soberbio, y Mbappé anotó de primera con consumada facilidad.

Jackson tuvo un par de intentos para Senegal, disparando uno al ángulo superior solo para ser anulado por fuera de juego. Dembélé fue reemplazado por Barcola, quien eliminó toda duda al correr hacia otro balón diagonal y picar el balón con calma ante Mendy. Luego llegó el caótico tiempo añadido: el sustituto Ibrahim Mbaye disparó un tiro que Maignan no pudo detener, antes de que Mbappé disparara desde lejos un balón que Mendy podría haber manejado mejor. Uno menos, siete más por venir, presumiblemente refiriéndose al número de goles que Mbappé aún necesita para romper algún otro récord arbitrario.