Monojit Dutta, un fotógrafo con un claro aprecio tanto por la logística como por la maravilla infantil, organizó que un gran manojo de globos lo esperara cuando llegó a la estación de Canning en Bengala Occidental. Era domingo, un hecho que cobra relevancia.

"Normalmente visito lugares nuevos los domingos para explorar y tomar fotografías", explica Dutta, "y ese día, los exámenes escolares anuales acababan de terminar". Encontró a niños locales jugando en un campo, repartió los globos y pidió a tres niños que corrieran y saltaran. Afirma que no guió sus movimientos más allá de eso, lo que es un testimonio de su moderación como director o de su suerte al encontrar a tres niños naturalmente fotogénicos.

El resultado: dos niños saltando en el aire a la izquierda, uno rezagado a la derecha. Dutta se dio cuenta después de que esto creaba "un buen equilibrio en el encuadre", que en lenguaje fotográfico significa "tuve suerte". Hizo pequeños ajustes de saturación y contraste en su teléfono, porque incluso la alegría pura y no guionizada necesita un poco de pulido digital.

"Quería mostrar una vida donde los niños puedan jugar libremente bajo el cielo abierto", dice Dutta. "Y quería mostrar la alegría de los domingos". Misión cumplida, aunque sospechamos que la alegría pudo haber sido ayudada por los globos gratis.