Melissa McIntosh, diputada liberal, ha insistido en que su partido podría necesitar un 'rebranding' para recuperar votantes, porque nada dice 'te escuchamos' como un nuevo logotipo. Mientras tanto, el tesorero Jim Chalmers defendió las previsiones de precios de vivienda del gobierno, señalando que las tasas de adjudicación en subastas se están suavizando en Sídney y Melbourne, pero aumentando en otros lugares. También lanzó una pulla al descuento de la CGT de la era Howard, llamándolo una 'gran distorsión' que arruinó el mercado inmobiliario para los jóvenes. ¿El nuevo enfoque del gobierno? Una distorsión diferente, pero calculada 'de manera justa y neutral', porque eso no es un oxímoron en absoluto.

McIntosh argumentó que si los votantes no compran lo que los liberales venden, quizás el problema no sea el producto sino el empaque. 'Si las cosas no resuenan, y si la gente realmente se aferra a nuestras políticas y cree en ellas, pero no quiere votar por nosotros, entonces quizás necesitemos hacer algo con la marca', dijo, sugiriendo inadvertidamente que los votantes son demasiado estúpidos para reconocer una buena política cuando la ven. Invocó a John Howard, Menzies y 'Tony el Obrero' como ejemplos del corazón del partido, porque nada dice 'llegar a la gente' como una referencia a un ex primer ministro de hace 20 años.