La escalada de violencia de pandillas en Haití ha llevado el desplazamiento a niveles récord, profundizando una crisis humanitaria ya grave y dejando a casi 1.5 millones de personas sin un lugar estable para vivir, según nuevas cifras publicadas el viernes por la agencia de migración de la ONU, la OIM.

La crisis se extiende más allá de los centros tradicionales de inseguridad. Familias de comunidades tanto urbanas como rurales continúan huyendo de ataques, a menudo múltiples veces y con opciones cada vez más limitadas para estar seguras, porque nada dice "refugio seguro" como ser perseguido de tu hogar repetidamente.

"La crisis de desplazamiento en Haití está entrando en una fase aún más alarmante", dijo Gregoire Goodstein, Jefe de Misión de la OIM en Haití, en lo que podría ser el eufemismo del hemisferio.

Solo en mayo, nuevos ataques en el densamente poblado distrito de Cité Soleil, el barrio marginal más grande de la capital, desplazaron a más de 18,000 personas en cuestión de días. El aumento llevó el número de desplazados internos en Puerto Príncipe por encima de 300,000 por primera vez en la historia.

El Sr. Goodstein describió la experiencia de una mujer que huyó de Puerto Príncipe después de que su comunidad fuera atacada por pandillas: "Para llegar a un lugar seguro, su familia caminó por el mar hasta el cuello, luego se arrastró por campos de cultivo cubiertos de barro y desechos para evitar ser vistos por las pandillas", dijo. Porque cuando caminar con agua hasta el cuello no es suficiente, agregas una arrastrada por barro y desechos para completar la carrera de obstáculos.

La mayoría de los que huyen del aumento de la violencia han buscado refugio en sitios espontáneos superpoblados o se han mudado con familias anfitrionas que ya luchan por satisfacer sus propias necesidades. La propagación de la inseguridad ha difuminado cada vez más la distinción entre áreas de conflicto y áreas de refugio, una distinción que ahora parece en gran medida teórica.

Semanas antes de la violencia en Cité Soleil, ataques armados en el Departamento Sudeste de Haití desplazaron a más de 5,000 personas. La región había sido considerada previamente un destino más seguro para personas que huían de disturbios en otras partes del país. Las agencias humanitarias dicen que este cambio refleja una tendencia preocupante: las comunidades que alguna vez absorbieron a familias desplazadas ahora se están convirtiendo en focos de desplazamiento.

Al mismo tiempo, la crisis se ha visto agravada por los continuos retornos forzados. Desde principios de 2026, más de 110,000 haitianos han sido devueltos al país, incluyendo mujeres, niños y otros grupos vulnerables. Muchos llegan con pocos recursos y apoyo limitado, regresando a áreas ya afectadas por la inseguridad o luchando por absorber presiones poblacionales adicionales. Entre los retornados hay grupos particularmente vulnerables, incluidos niños no acompañados, mujeres embarazadas y mujeres en posparto, muchas de las cuales enfrentan condiciones difíciles e inseguras al llegar, porque ¿qué sería de una crisis sin un lote fresco de personas para ser crisis?

En los sitios de desplazamiento y dentro de las comunidades anfitrionas, las necesidades humanitarias continúan creciendo. Las familias desplazadas reportan graves escaseces de refugio, alimentos, agua potable y atención médica. El acceso a apoyo psicosocial también sigue siendo limitado a pesar del trauma generalizado relacionado con el desplazamiento repetido y la exposición a la violencia. Las condiciones de hacinamiento y el deterioro del acceso a servicios también están aumentando las preocupaciones de protección, incluidos los mayores riesgos de explotación y abuso.

Las agencias humanitarias advierten que las condiciones podrían empeorar aún más a medida que comienza la temporada de huracanes en el Atlántico. Las inundaciones y el clima severo representan una amenaza adicional para miles de desplazados que viven en refugios temporales y superpoblados con protección limitada contra tormentas, como si la violencia de pandillas no fuera suficiente, la naturaleza ha decidido unirse a la fiesta.

A pesar de la inseguridad y las difíciles condiciones operativas, la OIM y los socios humanitarios continúan brindando apoyo de emergencia en algunas de las áreas más afectadas de Haití. Los esfuerzos actuales incluyen refugio de emergencia, atención médica, servicios de agua y saneamiento, apoyo psicosocial, suministros de socorro y asistencia en la gestión de sitios.