Kevin Hart regresa con otra comedia de Netflix, y por 'regresa' queremos decir 'arrastrando un concepto perfectamente servible con su presencia sobreexpuesta'. En '72 Hours', Hart interpreta a Joe, un ejecutivo de marketing neoyorquino de 40 años cuyo toque de Midas aparentemente ha sido devuelto a los dioses. Ya no es el traductor de la cultura juvenil de la oficina (una habilidad que suena más a superpoder en el mundo corporativo), pero aún está a punto de ser ascendido. El último obstáculo entre él y el 'felices para siempre' con su novia (Teyana Taylor, interpretando a una doctora que considera una oportunidad que podría alejarla de la vida urbana) es, naturalmente, una despedida de soltero en Miami.

El teléfono de Joe se inunda de mensajes groseros y memes de un grupo de chat aleatorio de veinteañeros que planean dicha fiesta. En lugar de bloquearlos como una persona sensata, Joe ve esto como su boleto de regreso a la relevancia. Lo deja todo, se une a estos completos desconocidos, mejora todo el asunto, paga la cuenta y provee el alcohol, todo con la esperanza de cosechar contenido para su campaña en apuros. Es una premisa ingeniosa, si ignoras el hecho de que es una metáfora obvia de la propia carrera de Hart en el mundo del espectáculo. Desafortunadamente, la película no logra aprovechar al máximo su concepto de despedida de soltero con un giro, dejando a los espectadores preguntándose si el algoritmo de Netflix ahora solo recicla comedias de crisis de mediana edad.