En un movimiento que no sorprendió a absolutamente nadie que haya estado prestando atención, SpaceX ha cotizado en el Nasdaq con una valoración de 2,2 billones de dólares, convirtiendo a Elon Musk en el primer trillonario del mundo. Porque, al parecer, ser la persona más rica de la Tierra no era suficiente: tenía que redefinir lo que significa "rico".

La valoración pública de la empresa ha convertido a muchos de sus empleados pasados y actuales en millonarios y ha generado alrededor de 85 mil millones de dólares para SpaceX. Musk dice que este dinero es esencial para construir bases en la Luna, poner centros de datos en órbita y enviar humanos a Marte. Planes ambiciosos, suponiendo que las leyes de la física y los caprichos del mercado cooperen.

Pero, ¿qué pasa si esos planes no se cumplen? Esa es la pregunta que Justin Webb y el periodista de investigación tecnológica del New York Times, Ryan Mac, exploran en este episodio de Americast. A medida que más empresas de IA como OpenAI y Anthropic se preparan para seguir el ejemplo de SpaceX, el dúo se pregunta si Estados Unidos está apostando por la promesa de la IA y si la economía estadounidense se está volviendo peligrosamente dependiente de una sola industria.

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